Un mago moderno

Por Olaf Stapledon

Discutieron en la mesa del té en el jardín de la cabaña. Helen se reclinaba fríamente hacia atrás en su silla y estudiaba el rostro de Jim. Era extrañamente infantil, casi un feto, con cejas grandes, nariz respingada, y una mueca en sus labios. Infantil, si; pero en sus ojos redondos y oscuros había un destello de locura. Tenía que admitir que se sentía atraída a ese extraño joven en parte quizás por ese mismo rasgo infantil y por sus torpes e inocentes intentos de conquistarla, pero en parte por ese siniestro destello.

Jim estaba inclinado sobre la mesa, hablando con vehemencia. Había estado hablando durante mucho tiempo, pero ella ya no lo escuchaba. Ella pensó que aun cuando se sentía atraída por él también lo detestaba. ¿Por qué había salido con él en primer lugar? Era debilucho y egocéntrico. Pero había salido con él de todas formas.

Algo que dijo recapturó su atención.  Parecía estar molesto de que ella no lo estuviera escuchando. Estaba muy molesto por algo.

 -Ya se que me desprecias, pero estás cometiendo un grave error. Te digo que tengo poderes. No tenía la intención de involucrarte en este secreto, pero al carajo lo haré de todas formas. Estoy descubriendo mucho sobre el poder de la mente sobre la materia. Puedo controlar la materia a distancia, solo con desearlo. Voy a ser una especie de mago moderno. Incluso he matado cosas con solo desearlo.

Helen, que era estudiante de medicina y se enorgullecía de ser una brillante materialista se rió despectivamente.

Su rostro se enrojeció de la ira y le dijo;

-¡Ah que bien! Entonces tendré que demostrártelo.

Un petirrojo cantaba sobre un arbusto. El joven dirigió su mirada a la izquierda de la chica y la fijo atentamente sobre el ave.

- Observa esa ave-dijo él.

Su voz era casi un susurro. En ese momento, el ave dejo de cantar, y al cabo de unos breves momentos de sentirse muy mal, con su cabeza inclinada sobre el cuerpo, cayo desde el arbusto sin abrir sus alas y quedo tendido en el césped patas arriba, muerto.

Jim dejo escapar un reprimido graznido de triunfo al observar a su victima.

Entonces, se volvió hacia Helen.

Se limpio el pálido rostro con la servilleta y le dijo:
-Salio bien. Nunca lo había intentado con un ave antes, solo moscas y escarabajos y hasta una rana.

La joven lo miro en silencio, hizo lo posible por no parecer espantada. Él estaba determinado a confiarle su secreto. Ya no estaba aburrida.

Le contó entonces que un par de años atrás se había empezado a interesar en “todo ese asunto de lo paranormal”.Había ido a sesiones espiritistas y leído investigaciones psíquicas. No se habría molestado si no hubiera sospechado que él mismo tenía  poderes extraños. Nunca antes le habían interesado las transferencias mentales y esas cosas. Lo que le fascinaba era la posibilidad de que pudiera afectar directamente la materia con su mente. “Psicokinesis” le llamaron, y sabían muy poco al respecto.Le importaban muy poco las intrigas teóricas. Todo lo que quería era mas poder. Le contó a Helen sobre los extraños experimentos que había realizado con dados en América. Tiraba los dados una y otra vez, e intentaba con su voluntad hacer que caigan ambos con la cara del seis para arriba. Por lo general no funcionaba; pero una vez que tenías suficiente practica mejorabas los resultados y descubrías que la cantidad de seis que sacabas estaba por encima del promedio de la simple casualidad. Ciertamente parecía que la mente tenía alguna especie de influencia. Esto abría el camino a un mundo de posibilidades.

Empezó a hacer pequeños experimentos por cuenta propia, tomando como guía lo que habían descubierto los investigadores, pero también utilizando algunas de sus propias ideas. El poder era maravillosamente escaso, por lo que debía probarlo en situaciones donde la mas mínima influencia tuviera resultados detectables,que pudieran inclinar la balanza.

No tuvo demasiado éxito con el dado, porque (como explicó) nunca supo exactamente lo que tenía que hacer. El dado giraba demasiado rápido para él, por lo que consiguió un efecto tan pobre como el que habían informado los americanos. Así que empezó a pensar en trucos nuevos que tuvieran mejores resultados. Tenía formación científica así que decidió probar con influenciar reacciones químicas y procesos físicos simples. Hizo muchos experimentos y aprendió mucho de ellos. Evitó que una mancha de agua oxidara un cuchillo. Evitó que una partícula de sal se disolviera en el agua.Logro formar un minúsculo cristal de hielo en una gota de agua y eventualmente congeló toda la gota simplemente “deseando”que todo el calor la abandonara, para ser exacto, detuvo todo movimiento molecular.

Le contó sobre la primera vez que mató, fue un proceso literalmente microscópico.Preparó un poco de agua estancada y puso una gota en la lamina.

La puso bajo el microscopio y observó el enjambre de microorganismos. Eran como manchas de salsa, nadando con sus colas ondulantes. Eran de distintos tamaños. Los miraba como si fueran elefantes, vacas, ovejas, conejos. Su idea era que si podía detener la reacción química que animaba una de esas pequeñas criaturas, podría matarla. Había leído mucho sobre su funcionamiento interno y sabía cual era el mejor proceso para interferir. En fin, esas condenadas criaturas se movían tan rápido que no podía concentrarse en alguna de ellas el tiempo suficiente. La perdía de vista entre la multitud.

Sin embargo, uno de los conejos, finalmente nado hasta una parte menos poblada de la lamina y él pudo fijar su atención el tiempo suficiente para realizar su truco. Deseo que un proceso crucial se detuviera y lo consiguió. La criatura dejo de moverse y se quedo ahí indefinidamente. Estaba casi seguro de que había muerto. Este éxito, según él, lo hizo “sentirse como Dios.”

Tiempo después, aprendió a matar moscas y escarabajos al congelar sus cerebros. Luego lo intento con una rana pero no tuvo éxito. No sabía lo suficiente acerca de su fisiología para encontrar ese minúsculo proceso clave que pudiera detener. Sin embargo, después de leer mucho al respecto, eventualmente lo logró. Simplemente detuvo el flujo nervioso en ciertas fibras de la espinal dorsal que controlaban los latidos del corazón. Era el mismo método que había utilizado con el petirrojo.

-Y eso es solo el comienzo-dijo él-.Muy pronto tendré a todo el mundo a mis pies. Y si te unes a mí, lo pondré también a tus pies.

Durante todo el monologo, la joven había escuchado con mucha atención, conflictuada entre la repulsión y la fascinación.Todo esto olía muy mal, pero una no podía darse el lujo de ser quisquillosa estos días. Ademas, los dilemas morales no eran lo suyo. Si tenía que reconocer que Jim estaba jugando con fuego. Es extraño, como parecía haber crecido durante la charla. De alguna manera ya no tenía el mismo aspecto torpe e infantil. Su entusiasmo y el comprobar que su poder era real lo había hecho lucir apasionadamente siniestro. Pero ella decidió ser cautelosa y distante.

Cuando Jim finalmente terminó de hablar, ella simuló un discreto bostezo y le dijo

-¡Vaya que eres astuto!Fue un buen truco el que hiciste, un poco horripilante pero bueno. Si sigues por ese camino terminaras en la horca.

El resopló y le dijo- no creí que fueras cobarde.

La burla le dolió. Indignada respondió.

-¡No seas ridículo! ¿Por qué debería unirme a ti, como has dicho, simplemente porque puedes matar un ave con alguna especie de truco barato?

Habían ciertos eventos en la vida de Jim que no había mencionado. Le parecieron irrelevantes para el tema en cuestión, pero no lo eran en absoluto. Su padre, un jugador de fútbol profesional, lo detestaba y culpaba a su frágil madre. La pareja había vivido como perros y gatos casi desde su luna de miel. Lo maltrataron seriamente cuando estaba en la escuela, y en consecuencia había almacenado un odio profundo hacia los mas fuertes pero a la misma vez tenía un anhelo obsesivo de hacerse fuerte. Era un sujeto brillante y se las arreglo para conseguir una beca escolar en una universidad de provincia. Durante su curso de grado mantuvo un perfil bajo, trabajo duro para obtener su título en ciencias para luego seguir una carrera como investigador en física atómica. Su pasión dominante ya era el poder, por lo que escogió el campo mas espectacular. De alguna manera sus planes no salieron exactamente como los había pensado. A pesar de sus razonablemente buenas cualificaciones, estaba estancado en empleo de baja calidad en un laboratorio industrial, un trabajo que había aceptado hasta que pudiera alcanzar un puesto en una de las grandes instituciones dedicadas al estudio de la física atómica. En una situación como esa, su disposición naturalmente resentida se amargo aun mas. Sentía que no estaba pudiendo competir justamente. De hecho desarrollo algo parecido a delirios de persecución. Pero la verdad es que no era un buen colaborador. Nunca desarrolló el espíritu de trabajo en equipo necesario en el inmensamente complejo trabajo de la investigación física. Ademas, no tenía un interés genuino por la física teórica y era impaciente ante la necesidad del estudio teórico de avanzada. Lo que él quería era poder, poder para sí mismo como individuo. Entendía que la investigación moderna era un asunto cooperativo y en ese campo, aun cuando uno podía llegar a obtener cierto prestigio, no había lugar para obtener alguna clase de poder como individuo. La psicokinesis, por su parte, podía llegar a darle lo que mas ansiaba su corazón. Su interés cambió rápidamente a ese campo mucho mas prometedor. De ahí en adelante, su trabajo en el laboratorio era simplemente un medio de subsistencia.

*

Después de la conversación en el jardín de la cabaña se concentró con mucho mas entusiasmo que nunca en su objetivo. Debía obtener poderes aun mas espectaculares para impresionar a Helen. Había decidido que la linea de llegada era desarrollar su habilidad de interferir con pequeños procesos químicos y físicos, en criaturas vivas y muertas. Aprendió como evitar que un fósforo se encendiera aun después de ser raspado. Intento saltearse toda la investigación atómica al aplicar su psicokinesis y liberar la energía contenida en el átomo. Pero en esta aventura en particular no había tenido el mas mínimo éxito, quizás porque a pesar de su entrenamiento, no tenía el conocimiento teórico suficiente sobre la física del elemento, ni el acceso al equipamiento apropiado para realizar ese experimento. En cuanto a lo biológico consiguió matar a un perro pequeño utilizando el mismo proceso que había utilizado con el petirrojo. Estaba confiado en que con práctica, muy pronto sería capaz de matar un hombre.

Tuvo una experiencia alarmante cuando decidió intentar detener la chispa del motor de su motocicleta. La encendió con el soporte puesto y empezó a utilizar su voluntad para apagarla. Concentró su atención en los puntos entre la bujía y la chispa y deseó que el espacio entre ambas fuera impenetrable, como una especie de aislante. Este experimento, claro está, requería una interferencia de procesos físicos mucho mas grande que congelar un nervio o incluso evitar que un fósforo se encienda. El sudor exudaba de su cuerpo mientras luchaba con esa tarea.Finalmente, el motor empezó a fallar.Pero algo extraño le sucedió a él. Tuvo un episodio de vértigo extremo y nausea, y luego perdió la consciencia. Cuando volvió en sí, el motor había vuelto a funcionar con normalidad.

Este percance era un desafío. Nunca había tenido demasiado interés en el aspecto meramente teórico de sus experimentos, pero ahora tenía una necesidad imperante; descubrir qué era exactamente lo que sucedía cuando él con su “voluntad”interfería con un proceso físico.La explicación mas obvia era que de alguna manera la energía física que debería haber ocupado ese espacio entre dos puntos había sido redirigido hacia su propio cuerpo; de hecho había estado sufriendo del shock eléctrico que hubiera sufrido si hubiera entrado en contacto con esos dos puntos. Dudaba sobre si la verdadera explicación era tan simple como esa, ya que no exhibía síntomas de shock eléctrico. Podría haber sido mas exacto decir que la inhibición de tanta energía física ocasionó una especie de perturbación física profunda en él, o sino, para decirlo de manera muy cruda, que la energía física de alguna manera se había convertido en energía psíquica dentro suyo. Esta teoría nacía del hecho que, cuando recobró la consciencia estaba en un estado de gran excitación y vigor mental, como si hubiera tomado alguna droga estimulante.

Cualquiera haya sido la respuesta, optó por la teoría mas simple y se dispuso a desviar la energía emitida y así protegerse a sí mismo.

Después de mucha experimentación, descubrió que podía hacerlo concentrando su atención tanto en la chispa de la bujía como en algún otro organismo vivo sobre el cual canalizar la electricidad y que sufra las consecuencias. Un gorrión fue suficiente. Murió del shock, mientras él permanecía consciente el tiempo suficiente para detener el motor. En otra ocasión, utilizó al perro del vecino como conductor del chispazo. El animal colapsó, pero se recupero rápidamente y salió corriendo alegremente por el jardín.

Su siguiente experimento fue mucho mas excitante y mucho pero mucho mas reprensible. Fue al campo y se ubico sobre una pequeña colina desde donde podía ver un tramo bastante grande del camino. Un auto entró en su campo de visión. Concentró su atención en las bujías y “deseo” que la energía eléctrica se desviara hacia el conductor. El auto disminuyó su velocidad, osciló entre un lado y otro del camino hasta que terminó por detenerse al final del camino. Pudo ver como el conductor se sacudía frente al volante. No había nadie mas en el auto. Con mucha emoción, Jim esperó para ver que sucedía. En ese momento, otro automóvil apareció desde la dirección opuesta, tocando la bocina violentamente, y apretando ruidosamente los frenos. El conductor emergió y se dirigió al vehículo encallado, abrió la puerta y confrontó a su inconsciente ocupante.

Mientras el horrorizado recién llegado se preguntaba qué hacer, el otro volvió en sí. Hubo una breve y agitada conversación hasta que finalmente, ambos autos siguieron su camino.

*

Jim sintió entonces que estaba listo para impresionar a su novia. Desde que mató al petirrojo, se habían visto ocasionalmente, y había intentado cortejarla a su manera, torpe y adolescente. Ella lo había desalentado antes pero estaba notablemente mas interesada en él desde el incidente del petirrojo. Aunque a veces pareciera despreciarlo, el sabía que secretamente ella se sentía atraída por él.

Pero un día tuvo una desagradable sorpresa. Abordó un autobús que lo llevaría a casa desde su trabajo.Subió las escaleras y tomó asiento. De repente, notó que Helen estaba sentada unos asientos mas adelante con un joven de cabello rizado y abrigo deportivo. La pareja estaba inmersa en su conversación inclinados uno sobre el otro. El cabello de ella acariciaba el rostro del hombre.Ella reía,con una sentida felicidad, una que nunca le había escuchado antes. Ella se volvió hacia su compañero. Era un brillo de vitalidad y amor. O eso le pareció ver al amante celoso tres asientos detrás.

Una furia irracional se apodero de él. Era tan ignorante cuando se trataba de mujeres, y estaba tan indignado de que “su chica” (ya que así la consideraba) se hubiera enrollado con otro hombre,que los celos se apoderaron de él, excluyendo cualquier otra consideración. No podía pensar en nada mas que destruir a su rival. Fijo su mirada en la nuca del producto de su odio. Apasionadamente conjuro imágenes de su columna vertebral y ocultos manojos de fibras nerviosas. El flujo nervioso debe cesar, debe, debe cesar.En ese momento, la cabeza de rizada del sujeto se hundió en los hombros de Helen para luego desplomarse por completo.

El asesino se levantó rápidamente de su asiento y le dio la espalda a la incipiente conmoción. Bajo del autobús, como si ignorara el desastre.

Continuó su viaje a pie, seguía tan emocionado que no había pensado en lo que ese triunfo representaba, solo estallaba de alegría. Pero gradualmente, el frenesí fue disminuyendo, y tuvo que enfrentar el hecho de que era un asesino.Rápidamente, se recordó a sí mismo que después de todo no tenía sentido sentirse culpable, ya que la moralidad era una simple superstición.Pero si, sí se sentía culpable, horriblemente culpable, mucho mas porque no había peligro de que lo atraparan.

Pasaron los días, Jim se alternaba entre lo que consideraba una culpa “irracional” y un triunfo intoxicante. El mundo estaba en efecto a sus pies. Pero tenía que jugar sus cartas cuidadosamente. Desafortunadamente, la culpa no le daba tregua. No podía dormir apropiadamente, y cuando sí dormía, tenía terribles pesadillas. Durante el día sus experimentos se veían complicados por la fantasía que había vendido su alma al diablo. Esta idea lo enfurecía por lo ridículo de su premisa. Pero aun así no podía deshacerse de ella.Empezó a beber copiosamente. Pero pronto descubrió que el alcohol reducía su poder psicokinetico, por lo que se liberó rápidamente del habito.

Otra forma posible de alivio a su obsesiva culpa era el sexo. Pero de alguna manera no se animaba a enfrentar a Helen. Estaba irracionalmente aterrado por ella. Aunque ella debía ignorar por  completo de había sido él quien había matado a su amante.

Eventualmente se la cruzó por accidente en las calles. No había posibilidad de esquivarla.

Se la veía bastante demacrada, pensó, pero ella le sonrió e incluso lo invitó a charlar y a tomar café. Estaba conflictuado entre el miedo y el deseo, pero era tarde, ya estaban sentados y tomando café. Después de algunas trivialidades, le dijo.

-¡Por favor, necesito consuelo! He tenido una conmoción tremenda recientemente. Iba en el autobús con mi hermano que había estado en África los últimos tres años. Mientras hablábamos, colapsó y murió casi al instante. Parecía perfectamente saludable.Dijeron que fue alguna especie de virus en la columna vertebral-.Ella notó que el rostro de Jim se había puesto fantasmagoricamente pálido-.¿Qué sucede?-le gritó-¿Vas a morir tú también?

Se repuso rápidamente y le aseguró que fue por pura empatía hacia ella que se había sentido mareado. La quería tanto.¿Qué podía hacer para ayudarla mas allá de molestarse por su infortunio? Para su alivio, Helen había comprado su explicación por completo. Le sonrió, por primera vez, con esa sonrisa deslumbrante que previamente le había visto exhibir a su hermano.

Alentado, aprovecho la oportunidad. Le dijo que esa fue su manera de darle consuelo. Le dijo que debían juntarse nuevamente pronto,y que si ella tenía interés alguno en sus experimentos, entonces tenía algo realmente emocionante que mostrarle. Organizaron un viaje al campo para el domingo siguiente.Había decidido repetir el truco con los autos para ella.

El domingo resultó ser un hermoso día de verano. Se sentaron juntos en un vagón de tren abandonado, hablaron mucho sobre su hermano. Él estaba muy aburrido pero le expresaba una fogosa empatía. Ella le dijo que nunca se había imaginado que tuviera tan buen corazón.La tomó del brazo. Sus rostros se acercaron y se miraron mutuamente a los ojos. Sintió una abrumadora ternura por este extraño y grotesco joven con rostro de niño, donde veía, se decía a sí misma, la inocencia de la infancia mezclada con una consciencia adulta del poder. Sentía una oscuridad subyacente y la recibía con alegría. Jim, por su parte, empezaba a entender que ella era muy atractiva. Un cálido brillo de salud había regresado a su rostro (¿O era acaso un brillo de amor?).Sus dulces labios, sus amables y observadores ojos grises, lo llenaban no solo de deseo físico sino que de una dulzura abrumadora que era nueva para él. El recuerdo de su culpa y el engaño presente lo atormentaban. Una expresión de miseria invadió su rostro.Le soltó el brazo y se inclino hacia adelante con las manos en la cabeza. Perpleja y compasiva, ella lo envolvió con sus brazos y le beso el  cabello. De repente él estallo en llanto y enterró su cabeza en el pecho de Helen. Ella lo abrazó y lo acuno como si fuera un niño. Le rogó que le contara que le pasaba pero él solo balbuceaba “Soy horrible, no soy lo suficientemente bueno para ti”. 

Mas tarde ese día, sin embargo, una vez que recupero la compostura, salieron a caminar tomados del brazo por el bosque.Le contó sobre sus mas recientes éxitos, culminando con el incidente del auto. Ella estaba impresionada y entretenida pero también moralmente conmocionada por la irresponsabilidad de arriesgarse así a ocasionar un accidente fatal solo para probar sus poderes.A la vez estaba obviamente fascinada por el fanatismo que lo había llevado a semejantes extremos. Él se sintió halagado por su interés e intoxicado por su ternura y por estar tan cerca suyo. Se encontraban entonces descansando sobre una pequeña colina donde él pretendía hacer su truco con el auto y yacía sobre su regazo, observando su rostro, donde parecía concentrarse todo el amor que no había tenido en su vida.Entendió que estaba ocupando el rol de un infante mas que de un amante. Pero era lo que ella parecía necesitar y él estaba feliz de cumplir su rol. Pero no pasó demasiado tiempo hasta que el deseo sexual empezó a resurgir y con él su ego masculino. Sintió un deseo incontrolable de exhibir sus poderes divinos mediante una demostración. Se convirtió en un salvaje primitivo que debía matar a su enemigo en presencia del ser amado.

Miro a través del cabello ondulante de Helen y vio un pequeño objeto moviéndose. Por un momento pensó que era un simple mosquito, pero luego entendió que era un avión que se acercaba rápidamente.

- Mira ese avión-dijo, ella se sobresalto por lo abrupto de su voz.Levantó la vista, y la volvió a bajar. Su rostro se deformaba con el esfuerzo. Con los ojos furiosos y las fosas nasales abiertas. Ella sintió el impulso de huir de él, espantada por su aspecto brutal. Pero la fascinación pudo mas.

-No dejes de mirar ese avión-ordenó él. Ella miro hacia arriba y de nuevo abajo y así. Sabía que debía romper ese diabólico hechizo (había algo llamado moralidad pero era un ilusión, probablemente). Pero la fascinación pudo mas.

En ese instante, el avión que se desplazaba con cuatro motores titubeo y empezó a perderlos uno a uno, estallaban en llamas. El avión planeó brevemente pero rápidamente presento evidencia de estar fuera de control. Vaciló, se tambaleó y empezó a caer en picada dibujando espirales en el aire. Al cabo de unos segundos se escucho el avión estrellarse y una columna de humo negro se asomó por detrás de los arboles.

Jim se incorporo del regazo de Helen y la giro sobre sí y contra el suelo.

-Así tanto te amo-le susurro ferozmente. Y empezó a besarla vorazmente.

Ella hizo un violento esfuerzo para reponerse y resistir el impulso de dejarse a la merced de ese lunático. Lucho para zafarse de su agarre hasta que lo tuvo frente a frente,jadeante.

-Estas loco!-grito ella-.¡Piensa en lo que has hecho! Mataste a esas personas solo para demostrar que tan genial eres. Y luego intentas hacerme el amor-. Se cubrió el rostro y sollozó.

Él seguía en un estado de demencial exaltación y se reía.Entonces se burlo de ella-, ¡Te llamas a ti misma realista!¡Que quisquillosa! Ahora sabes como soy en realidad, y lo que puedo hacer. ¡Lo ves! Eres mía. Puedo matarte en cualquier momento, donde sea que estés. Voy a hacer lo que yo quiera contigo. Y si intentas detenerme, te pasara lo mismo que al petirrojo y… al hombre del autobús-. Sus manos cayeron de su rostro lloroso. Lo miro con una mezcla de horror y compasión. Y le dijo con mucha calma-Estas completamente loco, pobre muchacho. Y tan gentil que parecías. Ay cariño ¿qué puedo hacer por ti?

Hubo un largo silencio. Repentinamente, Jim colapso en el suelo lloriqueando como un niño. Ella se paro y lo miro perpleja.

Mientras se preguntaba qué hacer y se culpaba por no haber roto ese hechizo antes de que fuera demasiado tarde, él se revolcaba en una agonía de auto desprecio. Entonces, empezó a usar su técnica en si mismo, y así no podría dañar a nadie mas. Era mas difícil de lo que esperaba ya que apenas empezaba a perder el conocimiento perdía la concentración y no podía llevarlo hasta el final. Pero hizo un esfuerzo desesperado y cuando Helen noto que estaba demasiado quieto, se arrodillo junto a él y pudo ver que había muerto.

FIN.

Olaf Stapledon fue un filosofo y escritor de ciencia ficción británico, Influencia ineludible del género aportó, desde sus novelas, novedosos conceptos científicos que deslumbraron a sus lectores.

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